sábado, 27 de septiembre de 2008

Esa extraña nube sobre la ciudad...

A propósito de la Contaminación Industrial en Chimbote



La VERGÚENZA nos cubre el rostro ante al reclamo de los niños y adolescentes, que cansados de esperar que los adultos hagamos respetar su derecho a una vida sana, se enfrentan a las industrias, exigiendo detener los humos que llenan sus aulas, sus casas y sus calles de lenta agonía, mientras las autoridades locales y regionales se esconden, en sus cómodos despachos, bajo la burocrática excusa de sus recargadas agendas de trabajo.

Esta es la realidad de Chimbote, una de las ciudades con mayor aporte al erario nacional, que ante la exigencia de los niños (los más afectados) y por una cuestión de ética y responsabilidad social, debería ser DECLARADA EN EMERGENCIA hasta lograr la erradicación total de todo humo procedente de las industrias locales.

Chimbote aún mantiene el triste segundo lugar de las ciudades más contaminadas del Perú. A diferencia de La Oroya (Cerro de Pasco), donde en los siguientes meses, la población será trasladada a un lugar sin contaminación; en Chimbote, de acuerdo a Ley, las industrias están obligadas a modificar sus sistemas de emisión de humos o ser clausuradas por las autoridades locales pertinentes.


NIVELES DE CONTAMINACIÓN POR GASES


Veamos. Chimbote presenta un caótico y desfasado parque automotor altamente tóxico (aproximadamente el 60% de sus vehículos consumen Petróleo Diesel2), mientras los grandes montículos de basura en sus calles y centros de abasto, constituyen otro elevado foco de contaminación.

No obstante, su mayor fuente contaminadora reside en el Parque Industrial, con un crítico nivel de contaminación en las zonas que lo circundan, por el consumo de carbón mineral, entre otros combustibles, generando Dióxido de Carbono (CO2), Azufre (SO2) y Partículas Pesadas en Suspensión (MP10), entre los más peligrosos.
La elevada emisión de estos gases convierte a la Cuenca Atmosférica del Santa en una zona altamente riesgosa por la presencia de Dióxido de Azufre, en especial en los meses de producción por parte de la industria de harina de pescado, como que sufre el sector La Florida.

Este sector –según el Colegio Químico Farmacéutico- percibe humos que contienen trimetiramina que es un neurotóxico, el cual junto a otras sustancias dañinas como el óxido nitroso y el ácido sulfúrico, impiden que el cuerpo pueda captar oxígeno, incrementando los casos de cáncer a la piel, al cuello uterino y al pulmón en Chimbote.

En efecto, entre las procesadoras de pescado y la siderúrgica, la emisión de gases que saturan nuestro medio ambiente varían desde Dióxido de Carbono (CO2), Metano (CH4), Dióxido de Nitrógeno (NO2), Dióxido de Azufre (SO2), Sulfuro de Hidrógeno (H2S), Partículas Totales en Suspensión (MP10) y otros elementos nocivos en la atmósfera de Chimbote y toda la jurisdicción de la Provincia del Santa.

Por su parte, el Complejo Industrial de SIDERPERÚ, flanqueado por cerros de 300 a 500 metros de altura, presenta diversas plantas de procesamiento con chimeneas que exhalan elevadas cantidades de los gases contaminantes mencionados, en especial de Partículas Totales en Suspensión, compuesto por arena, cenizas, metales pesados, óxido pulverizado y gases tóxicos.

Los gases que emiten las diversas plantas de SIDERPERÚ, por lo general viajan en dirección noreste por acción del viento, pese a cierta renovación tecnológica anunciada por la empresa del acero, para reducir el impacto directo de las emisiones de sus líneas de producción en la población, afectando a diversos sectores de Chimbote y Coishco.



Bajo la especial condición de cambios radicales de climas y estaciones -como los que se vienen produciendo en los últimos dos años, las corrientes de viento han regresado peligrosamente estas emisiones de humos rojos y gases pesados sobre el espacio aéreo del cercado mismo de Chimbote.

Según una investigación efectuada en Chimbote por el CONAM, en el caso de los gases que contienen azufre son emanados en forma casi similar por la industria pesquera (en harineras el 53% y en conserveras el 4%) y la siderúrgica (41%), mientras que el sector transporte alcanza sólo el 2% de contaminación por este tipo de emanación que sí constituye un Gas de Efecto Invernadero.

En ese mismo informe se puede apreciar que en el caso de los gases que contienen Partículas Pesadas en Suspensión, el 81% del total de este tipo de emanación se origina en Siderperú, mientras que la industria harinera contribuye sólo con el 6%, mientras el tránsito vehicular se hace cargo del 13% restante.

EFECTOS EN LA SALUD



La presencia del Dióxido de Azufre en el aire, perjudica a la persona en su sistema respiratorio, especialmente en los que sufren de asma y bronquitis crónica. Su emisión se debe al consumo de combustibles con alto contenido de azufre como el Petróleo Residual 500, por parte del sector industrial pesquero y siderúrgico, quien también consume petróleo Bunker 6.

Por su parte, la principal fuente de emisión de Dióxido de Nitrógeno se origina en los procesos de combustión a altas temperaturas de los combustibles que utilizan las empresas de mayor producción (sector pesquero y siderúrgico) y en menor proporción, (respecto a la emisión de la industria) el Parque Automotor.

Los efectos por exponerse a este contaminante son la irritación de la piel, daño al tejido celular del pulmón entre otros y una mayor exposición puede ocasionar fibrosis pulmonar.

Asimismo, las Partículas Totales en Suspensión constituyen la principal carga contaminante que manifiesta su presencia en el aire durante todo el año, esto comprende a las diferentes partículas por su tamaño y variedad entre ellos la ceniza producto de la combustión, la arena por las erosiones eólicas y partículas finas de harina de pescado, entre otros.

Su presencia se incrementa en los periodos de actividad de la industria de harina de pescado y durante los meses de invierno y otoño por las fuertes corrientes de aire que traen consigo partículas de arena, ocasionando el movimiento de tierra en calles y avenidas que están en mal estado o sin pavimentar. En la salud contribuye a aumentar las enfermedades respiratorias como la bronquitis y a exacerbar los efectos de otras enfermedades cardiovasculares.

La presencia de Material Particulado PM-2.5 se debe a la falta de tratamiento de las emisiones en la combustión y procesamiento de los insumos de los diferentes procesos micro y macro industriales, el parque automotor y las erosiones eólicas, contribuyen también a la emisión de este tipo de partículas.


La emisión de Sulfuro de Hidrógeno se produce durante los periodos de procesamiento de Harina de Pescado, debido a la materia prima en estado degradación. Otra fuente de emisión, pero menor cantidad es la Bahía El Ferrol (por la descomposición de la materia orgánica depositada en el fondo del Océano) y las lagunas de oxidación de Nuevo Chimbote.

El característico olor a huevo podrido de este gas, hace notar su presencia y efecto en la salud de los residentes de las zonas urbanas instaladas en las periferias de las empresas emisoras. Ello ha conllevado la notoria fama de Chimbote como el de una “ciudad que apesta”. No obstante los problemas que genera en la salud son irritación en los ojos, nariz o garganta, y dificultades respiratorias en personas con problemas asmáticos.

La emisión de gases por parte del sector industrial y vehicular, que perjudican la calidad de vida de los habitantes, son también partícipes del gran número de casos de enfermedades respiratorias, pulmonares, cardiacas y en oportunidades también epidemiológicas por las emisiones de malos olores y la acumulación de los mismos, los cuales –según el Colegio Médico de Ancash- reducirán el promedio de vida de la población afectada hasta en unos siete años.

Los diversos centros de atención hospitalaria muestran números de casos perseverantes en enfermedades respiratorias con las de mayor frecuencia, esto se puede justificar por diversos motivos como la inestabilidad climática, la emisión de gases nocivos del parque automotor al igual que la siderúrgica y en forma discontinua por las empresas pesqueras.

Sin embargo, queda la inquietud de que si estos son los tipos de perjuicios provocados en la salud pública por la contaminación ambiental, ¿qué clase de daño se está acumulando en nuestro medio ambiente local para los siguientes años?

EL CASO DE LA CUENCA DEL SANTA

La contaminación por emisión de Dióxido de Carbono (CO2), Azufre (SO2) y Partículas Pesadas en Suspensión (MP10) convierte a Chimbote en una peligrosa fuente generadora de GASES DE EFECTO INVERNADERO en Latinoamérica.

No obstante, la emisión de los GEI originados en esta región no deja de lado la existencia de otros tantos contaminantes provenientes de los relaves mineros en nuestras aguas de los ríos Santa y Lacramarca, o nuestro gris litoral, amén de la tendiente desaparición de muchas áreas verdes en los valles circundantes.

Este grave hecho ha motivado la declaratoria de emergencia de la Cuenca del Río Santa, por parte del Gobierno Regional, en mérito a la necesidad pública regional de su recuperación ambiental frente a la creciente contaminación por relaves mineros. No obstante, lo más urgente es fiscalizar el cumplimiento de esta norma y en especial, hacerla extensiva a las Cuencas Atmosféricas de Chimbote y Coishco, las poblaciones más afectadas, a fin de erradicar la Contaminación Industrial, lo que a su vez permitirá prevenir la aceleración del CAMBIO CLIMÁTICO en esta parte de la región Ancash.

Si ello no ocurriera, nuestros hermosos valles corren el riesgo de convertirse en áridos desiertos, con la consecuente destrucción de sus diversos ecosistemas, para dar paso a una hambruna generalizada ante la ausencia del agua potable, e incluso el proyecto de irrigación Chinecas corre el peligro de perderse –peor aún, sería el futuro de Chavimochic– ante la desglaciación de los nevados que constituyen las fuentes de agua de los afluentes del río Santa.
A pesar de todo, aún flotan en el aire la pregunta: ¿Qué herencia ambiental recibirá la próxima generación si por descuido nuestro, las industrias locales continúan destruyendo su entorno?
Aunque, peor aún nos sacude la respuesta a esta otra: ¿Será ético dejar que la contaminación industrial nos enfrente a una crisis ambiental que comprometa el futuro de nuestros hijos?

La respuesta siempre estará en nuestros labios...