martes, 7 de febrero de 2012

El fantasma del monje nocturno...

Por: Dennis Flores Sifuentes

Transcurría 1974. Se vivían tiempos de dictadura militar, y se habían elevado la exigencias de rendimiento al 100% de las facultades de cada trabajador siderúrgico, obligandolo a laborar en turnos de 16 horas, sin el alumbrado necesario en los parques de almacenamiento de los productos semiterminados.

Estas tinieblas se acrecentaban más en este lugar, por estar rodeado de un bosque de pinos y eucaliptos que le daban un panorama tétrico, en especial de noche.

Este era el caso del Parque de Palanquillas de la Planta de Laminación No Planos, como también los vestuarios y servicios higiénicos que a menudo eran utilizados por los servidores de Taller Mecánico y todos los trabajadores de las líneas de producción directa de los Trenes laminadores.

Eran dos compañeros de labores del TAME sumamente estresados y aburridos, ya que sus jefes los obligaban a laborar de pie las 16 horas. Ya casi daban las 12 de la noche, y decidieron replegarse a cenar juntos. Para tal fin, caminaron hasta sus casilleros a compartir un suculento caldo de gallina con un café muy caliente.

Pasada la medianoche, emprendieron el regreso bastante satisfechos y tranquilos. En ese ínterin, uno de ellos recordó haberse olvidado en el casillero su pie de rey y su micrómetro, por lo que regresó al vestuario. La necesidad de recuperarlas era mayor que su miedo a la oscuridad y el silencio de la noche.

Después de mirar a todos lados, se internó en el vestuario y recogió sus herramientas. Al retirarse sintió un escalofrío y al levantar la mirada se encontró entre los brazos de un espectral monje franciscano que lo cubrió con su hábito por lo que cayó desmayado.

Algunos minutos más tarde, el Supervisor de Turno, ingresó al vestuario, con el objetivo de llamarle seriamente la atención por su tardanza. Grande fue su sorpresa al encontrar al trabajador en estado inconciente, sobre la loza. Tenía espuma en la boca y la mirada extraviada.

Desesperado corrió al Taller para pedir ayuda y trasladarlo a la enfermería. No podía hablar. Sus ojos, desorbitados, manifestaban un terror extremo. Pasados algunos minutos se recuperó y pudo contar con lujo de detalles lo que le había ocurrido.

Cuenta que al acercarse al vestuario, observó que del bosque en lo que hoy es el Taller de Ferroviarios, ubicado en medio de la espesa baldosa llena de hineas, pinos y eucaliptos, salió un bulto de color marrón al cual no dio importancia, pero ya en el vestuario pudo verlo al haberse posesionado en la puerta de ingreso, divisándolo y describiéndolo como un monje de hábito marrón con un cordón al cinto, con sandalias y una capucha que salía del mismo uniforme que vestía, mas no pudo distinguir su rostro, quien se le acercó y no pudo resistir tal impresión, perdiendo así el conocimiento.

Esta noticia se difundió como reguero de pólvora por toda la Planta de No Planos y todo el complejo siderúrgico, dando lugar a que los trabajadores tuvieran mayor cuidado en ingresar solos a estos lugares. Con el correr de los días, meses y años, fueron otros trabajadores quienes también han confesado haberse topado con el extraño personaje junto al el bosque, en medio de la oscuridad de la noche.

viernes, 17 de diciembre de 2010

LA RUBIA DEL GASÓMETRO

Por Dennis Flores

Los pasajes y rutas internas de Siderperú, están cargadas de leyendas obreras. El encuentro con una atractiva mujer de cabellos rubios constituye uno de sus mitos más tenebrosos...

Era una noche fría y el Gasómetro se elevaba majestuoso sobre el complejo en medio de las sombras. Corría el año 1974 y la siderúrgica parecía haber encontrado un equilibrio económico a la crisis de los años anteriores, y por ello, la empresa había elevado la exigencia de producción en todos los niveles para mejorar las utilidades.

En las plantas, los supervisores exigían a los obreros trabajar sin descanso. Esa noche, en No Planos el esmero era mayor. Los trenes laminaban y funcionaban sin parar. El supervisor de turno, conocido como “El Mocho” azuzaba a los mecánicos, electricistas y laminadores para solucionar los desperfectos cotidianos.

Cerca de la medianoche, el fogonero Villanueva, informó a “El Mocho” que en el horno ya no había carga y que la línea de producción estaba paralizando. Encolerizado, el supervisor se trasladó al parque de palanquillas y entre terribles insultos por su descuido, envió al sobrestante Carlomagno a la Planta de Acero por la carga para evitar la interrupción de la producción.

Las solitarias pistas y áreas cubiertas por la desolación, eran rotas sólo por el lejano ronronear de las maquinarias. Las leyendas obreras preñadas de fantasmas invadieron su ánimo, y por un momento intentó retroceder. Al llegar al cruce del Gasómetro, siguiendo la línea férrea, se percató de la presencia de otra persona caminando a varios metros de distancia delante suyo. Eso lo tranquilizó por un momento, y pensó que ya no se encontraba sólo por ese lugar.

Su sorpresa se acrecentó considerablemente al percibir una figura femenina de larga cabellera. Por un momento olvidó la llamada de atención del supervisor por la falta de palanquillas, y apuró el paso para alcanzar a tan inusual personaje.

Una locomotora estacionada y fuera de servicio le permitió detenerse bastante cerca de la extraña dama, para observarla con detenimiento. Todavía de espaldas al sobrestante, la apurada mujer dejaba ver una bien contorneada figura juvenil, que despertó aún más su curiosidad.

Una corriente de aíre frío le despertó de su éxtasis visual y lo obligó a casi correr detrás de la cimbreante mujer para acompañarla y preguntarle el motivo de su insólito paseo nocturno por esos lares, pues estaba prohibido el ingreso de mujeres del cafetín al complejo industrial.

Al llegar al cruce de la Planta de Acero con Hierro Esponja, logró darle alcance y trató de tocarle un hombro para llamar su atención. Entonces ella volvió el rostro hacia él. Bajo su larga y dorada cabellera, la vacía mirada de una calavera lo paralizó por un instante. Luego, el horror erizó sus cabellos y una desesperación mortal lo obligó a huir hacia el Área de Manipuleo.

Con la faz desencajada se refugió en la Oficina de Control de Calidad. Los ahí presentes se sobresaltaron, y ante el terror dibujado en su mirada perdida, trataron de indagar lo que le había sucedido. Mudo testigo del sobrenatural suceso, no fue capaz de articular palabra hasta una hora y media después.

Cuando pudo hacerlo, solicitó una movilidad para retornar a su área de origen, donde se encontró con la línea paralizada por más de media hora. Para cerrar tan infortunada noche, “El Mocho” le recriminó duramente su irresponsabilidad y elaboró un parte en el libro de informes, que desencadenó en una suspensión de tres días. Y todo por culpa de la Rubia del Gasómetro.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

1991, EL AÑO PIONERO...

Fue un año muy importante para nosotros. En 1991, ingresamos un total de 60 alumnos a la recién creada Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional del Santa; y nuestra primera aula estuvo ubicada en el segundo piso del pabellón de Admisión (frente al cafetín), donde compartíamos carpetas con educación, porque el resto del Campus era un desierto donde solo destacaban los pabellones de las facultades más antiguas.

Por entonces llevábamos el llamado Ciclo Básico Unitario, con todas las demás escuelas, con los mismos profesores y sílabos idénticos. Ese ciclo fue un fiasco total. Al entrar al tercer mes de clases, la FUS organizó una huelga general y pidiendo la anulación del CBU. Ese 1991 perdimos medio año de estudios. Dos meses después iniciamos un nuevo primer ciclo, pero ya con cursos propios de una currícula con varias especialidades.

Para entonces, nuestro primer profesor de carrera fue el prof. Luciano Escobar, a quien siempre recordamos por su tupida barba y el viaje del año siguiente a Lima (donde Raulito Palacios y Luchito Angulo vivieron momentos inolvidables). Recuerdo haber escuchado jurar, en 1991, a un delgadísimo Alberto Pérez, que “nunca, jamás, se pondría un terno, porque esas eran cosas de la burguesía”. Mi gran amigo ha cambiado mucho desde entonces (aunque yo sospecho que ese revólver sobre su frente en un night de Cailloma le cambió mucho la vida, desde 1992).

Se formaron grupos de trabajo. Delmer Lara Quezada se juntó con Juan Carlos Andrade Peixoto, Miguel Rivera Calderón, Ricardo Huamán Pérez, Edwin Núñez Ventura “El Chepo” y el ahora difunto Christian Garcés Castro “Cachiche”. Julissa Ruiz Gonzales formó equipo con Katia Castillo Viera, Yuliana Juárez Leiva, Carmen Cerna Vega y Marina Vega Cruz.

Pilar Sánchez Menacho organizó su grupo con Rocío Ortiz Zafra, Jessica Esquivel Alva, Nancy Arica Benites, Herminia Olivos López, Yolanda Ferré Ventura, Jessica Álvarez Chapilliquén y Rafaela Romero Ramírez.

También formaron grupo, Jeannette Trujillo Palacios, Yolanda Mío Arteaga, Delí Ramírez Romero, María Paiva Ávila y María Teresa Medina Machado. Recuerdo otro grupo con Rosa Arroyo Laguna, Soledad Zevallos Chávez, Mery Izaguirre Arroyo, Rosa Paredes Cipra, Nelly Castro Valerio y Jovanna Camacho Chinchay.

Por mi parte, recuerdo haber hecho grupo, con Alberto Pérez Gonzales, Víctor Arévalo Olguín, Luis Angulo Bejarano, Paula Murillo Estrada, y a veces con Carlos de la Cruz Alcalde y Johnny Espinoza Romero (quienes por diversos motivos siempre fugaban a otros grupos).

Confieso no recordar bien como se conformaba el grupo de Zenaida Arroyo Mestanza. Ella se juntaba con Silvia Ynguil Collado y Jeannette Sánchez Ocaña. A veces integraban a Eric Garibay Anyosa “El Loco”, Maribel Alonzo Merchán, Heidi Hinostroza Córdova, Yenny Soria Cánchez, Moraima Huariz Loyola “Moica” y Ramón de la Rosa.

Recuerdo que las clases de autodesarrollo las llevabamos en distintos ambientes. Yo me inscribí en las clases de teatro, con "El Fori", Johnny Espinoza Jr., Maritere Medina, Yenny Soria, Jovanna Camacho, y no recuerdo quienes más de las escuelas de Enfermería y Acuicultura. Nuestros ensayos eran sobre la azotea del pabellón de Agroindustrias.

Por allí nació la inolvidable comedia "LOS CONDES BELLACOS", donde el conde más gordo se aprovechaba del momento, y le daba tremendos ósculos a la protagonista, quien era una de las mejores amigas de su enamorada (aunque luego recibía tremendas cachetadas por abusador).

Esa comedia nos daba la ventaja de aprovechar para vacilarlo al Presidente de la Comisión de Admisión de la UNS de ese tiempo, el Dr. Juan Manuel Cisneros Navarrete, a quien la “Condesa” lo señalaba como uno de sus "apasionados amantes". En ese entonces, el veterano Dr. Cisneros se ponía colorado como un tomate, en medio de las batientes carcajadas, hasta del súper serio Dr. Barboza, y de todos los asistentes.

1991, fue un año inolvidable. Fue el año cuando se inauguró la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional del Santa. Fue un año, donde tras la celebración de un cumpleaños en el aula, fui víctima de bullyng, por soltar el gallinero completo mientras cantaba una romántica canción, lo que cambió un esperado aplauso en burla despiadada. Definitivamente, un recuerdo inolvidable que hoy dibuja una gran sonrisa en mi rostro. Para variar, ese mismo año, me desquité en un concurso provincial de canto, en donde obtuve algo más que aplausos reales.

1991 fue un año que siempre dará pie para contar muchas más sabrosas anécdotas personales y grupales.

Un abrazo para todos ustedes, amigos míos.

Dennis Flores Sifuentes.

miércoles, 20 de octubre de 2010

El viejo soldador

Por Dennis Flores

El grito, agónico y desgarrador, nos sobresaltó. Apagué el soplete y me asomé a la cubierta, sin embargo sobre ella solo se veían rostros desencajados. Algunos tripulantes corrían hacia babor.

- ¡Apaguen esa máquina!

La orden del capataz de wincheros nos pasó del bloqueo casi total a la impaciencia de saber que sucedía. Cuando llegamos a la borda de estribor, los pintores, sobre sus andamios colgantes, apoyaban sus rodillos en los baldes. Arriba, en el puente, el patrón tenía un gesto impaciente.

- ¡Desconecten la corriente!

- ¡Ayúdenlo, carajo! ¡Qué mierda están esperando!

Un tipo corría hacia una terminal. Cuando llegó hasta las cuchillas eléctricas, tiró de diferentes cables tratando de arrancarlos. Los gritos continuaban y el pánico iba creciendo. Llegaron otros dos más y empezaron a jalar una maraña de cables.

Bajé a toda prisa, en medio de un mar de lanchas sobre el patio del varadero, y corrí hacía el lugar del incidente. Junto a mí, el cocinero y el motorista de la nave que estábamos reparando, también se acercaron.

Bordeamos la otra nave. Detrás de ella, en el lado babor de su casco, junto a la quilla, el viejo soldador se retorcía como un títere, atrapado por sus propias manos, sin guantes. Una de ellas, pegada a la plancha de fierro del casco. La otra se sacudía sin despegarse de la tenaza del arco eléctrico.

De pronto, en cuestión de segundos, aquel lejano varadero dejó de ser bullicioso. Los martillos cesaron de golpear. Los areneros apagaron su equipo por un momento. Carpinteros, electrónicos, sonaristas... todos detuvieron su trabajo por un instante. El silencio, que invadió como un desierto asfixiante toda la zona de trabajo, fue rasgado solo por gritos de desesperación provenientes de todos lados.

Un winchero se acercó hasta el viejo soldador y trató de arrancarle la tenaza. Éste que aún resistía de pie, cayó finalmente al piso y su cuerpo empezó a agarrotarse. Su rostro empezó a tornarse oscuro y sus ojos se abrieron con perdida desesperación. El winchero se separó por un instante, luego volvió a intentar arrancarle la tenaza de las manos, pero esta vez tirando del cable que la sostenía sin mayor resultado.

Cuando finalmente, en el tablero de cuchillas se logró liberar el último cable de las máquinas, el viejo soldador había dejado de moverse. Su mirada, extraviada en algún lugar indefinido fue copiada, durante un segundo, en las retinas de quienes habían grabado su final.

Un minuto después, el médico del tópico llegaba resoplando tras una acelerada carrera se abrió paso entre los hombres que rodeaban el cuerpo. El laberinto de los sudorosos obreros, sucios por el óxido de los fierros o la pintura en sus ropas, bajo el sol extraño de mediodía; lucía silencioso y sin esperanzas. El galeno intentó mover la cabeza del viejo soldador, pero la rigidez que encontró le hizo girar el mentón.

- Ya no se puede hacer nada por él.

Lentamente, como una desamparada caterva de sombras, los hombres regresaron a sus puestos de trabajo y el varadero retomó su habitual monotonía.

Y mientras temblorosamente encendía el soplete para continuar recortando la plancha que debíamos cambiar en el casco de la bodega, el terrible final de aquel viejo volvió a mi mente, como un latigazo salvaje de terror.

lunes, 8 de junio de 2009

Blogs, Redes Sociales, Twitter y lo que se viene…


Como siga de acelerado este mundo, en algunos años, estaremos utilizando un aparatito que nos conecte con las redes mundiales sin tener que buscar nuestra PC, ni hacer tiempo de espera para conectarnos en fracciones de segundos y a bajísimo costo a un sistema mundial de comunicación.


Los blogs, todo un boom hasta hace poco están a un paso de ser historia a menos que evolucionen. Las redes sociales, están desmarcándose entre sí, y de ellas, el Facebook es el más aceptado a nivel mundial, por su versatilidad y aceptación comercial y empresarial, lo que desfasa a la galería fotográfica que nos ofrece el HI5, donde nos interconectamos con una legión de amistades, de las que apenas conocemos personalmente a una minúscula parte.


Vivimos el momento del twitter, del microblogging, donde tenemos el reto de realizar comunicaciones efectivas y infinitamente más efectivas con tan solo 140 caracteres. Si no lo que lo diga la gente de Obama, que le sacó cuerpos de ventaja a Mc Cain haciendo uso del Facebook y el Twitter.


Lo que se viene es solo para dejar de soñar y despertarnos de una buena vez. Si el twitter traslada nuestros mensajes no solo a millones de navegantes de todo el mundo, e invade incluso la capacidad de los móviles, Mc Luhan se habrá quedado corto con sus "apocalípticas e integradísimas" teorías precursoras de la globalización mediática, y la brecha digital habrá mutado hacia otro fenómeno tecnológico-social inimaginable por el momento.


Vivimos el futuro de los mensajes condensados, brevísimos, elaborados al milímetro y a gran velocidad, y con el reto de ser altamente efectivos o perdernos en el aceleradísimo mundo de la evolución diaria de las nuevas tecnologías de información y comunicación.


La carrera hace rato dio inicio, y solo quienes tengan a mano el manejo de la información de calidad, tendrán la ventaja asegurada en primera instancia, luego deberán evolucionar según las nuevas reglas de juego que imponga la avalancha tecnológica en los instantes siguientes.


Es hora de sumarnos a esta etapa del cambio, nos guste o no. Si deseamos tomarnos un respiro, adelante, pero luego a prepararnos para adaptarnos en forma constante o quedarnos en la prehistoria de la inminente evolución de las TICs y sus aplicaciones en cualquiera de nuestros campos profesionales.


Con afecto.


Dennis Flores Sifuentes.

lunes, 6 de octubre de 2008

La leyenda del Cachudo



Por: Dennis Flores Sifuentes.

La hinchada esperaba con ansias el clásico chimbotano en el Manuel Gómez Arellano. Era una tarde soleada de aquel diciembre de 1972. En las graderías de la tribuna norte, las arengas del gordo Adrianzén levantaban a la barra naranja, mientras en la sur, el “Cojo Talara”, acompañado de una banda de músicos, alentaba con alegres cánticos la salida del cuadro de la franja.

Salían los árbitros al centro del gramado, cuando un tipo con una camiseta naranja sujetando dos cuernos sobre su cabeza, salto al campo, seguido de otro, con capa de torero, e iniciaron una parodia de corrida; y mientras la banda de músicos de la barra galvista imponía un ritmo de paso doble, un burlesco pase de verónica fue acompañado por los oles que la delirante fanaticada coreaba.

Cuando los equipos saltaron al gramado, una lluvia de cuernos literalmente voló desde las manos de los hinchas galvistas por encima de las cabezas de los jugadores siderúrgicos. “¡Cachudos!” era el insulto galvista y salía de la boca del “Cojo Talara” y que en ese momento les supo muy mal a los jugadores naranjas, en especial a los barristas siderúrgicos, con “Tatán” (apodo con el que se conocía a Adrianzén) al mando.

Los jugadores se limitaron a lanzar a patadas los objetos fuera del campo. Alguno de ellos se limitó maldecir el vergonzante apelativo legado por el autodenominado “Toro”, a quien por dárselas de Tenorio le fue aplicada la Ley del Talión en su propia casa.

Contaban las malas lenguas que algunos años atrás, un fornido trabajador siderúrgico conocido como el “Toro” era muy popular entre sus allegados por su gran éxito con las mujeres y su imprudente afán de vanagloriarse de cada conquista que hacía. No obstante, tamaña imprudencia se hacía más evidente cada vez que caía bajo el influjo del licor, pues solía contar a sus allegados la identidad y detalles muy íntimos de sus ocasionales parejas entre las que incluía a las esposas de sus propios compañeros de trabajo, cuando éstos se quemaban las entrañas en los hornos siderúrgicos.

La fama y el rumor corrieron y de algún modo llegaron a casa del “Toro”. Cansada de tamaña desvergüenza, su esposa decidió tomar justicia por su mano y no tuvo mejor idea que invitar a su propia cama a cuanto fervoroso compañero de trabajo llevase a casa el donjuanezco siderúrgico y coronarle la cabeza con dos fabulosos cuernos, que a la postre se harían legendarios.

Como los hechos transcurrieron en una de las entonces bonitas casas ubicadas frente al actual Vivero Forestal, sus compañeros rebautizaron al “Toro”, como el “Cachudo”, dizque en mérito al incumplimiento con su patrona, en el ring de las cuatro perillas, había obligado a ésta a buscar “Toros” más vigorosos. La zona de tan pecaminosos combates también fue rebautizada y pasó a ser llamada como “Cuernavaca”, a disgusto de todos los compañeros del Complejo Siderúrgico, y demás moradores de la zona.

Con el transcurrir del tiempo, el escarnio encontró eco y empezaron a circular rumores sobre casos similares en otras viviendas de la misma “Cuernavaca” y esta denominación se hizo famosa. Los traviesos espíritus aseguraban que esta “Cuernavaca” competía de igual a igual con la “Salamanca” de Nuevo Chimbote, la otra plaza de astados moradores, cuyas cornamentas eran motivo de pesadísimas bromas, y que en más de una ocasión llegaron a pintar de rojo las crónicas policiales de la época del boom pesquero y siderúrgico.

En primera instancia, pese al comportamiento revanchista de los Cuernavaquenses, de la infamia se pasó a la vergüenza, luego al escándalo público y finalmente tomó visos de leyenda. Con el tiempo la aplicación del término “Cachudo” dado al trabajador siderúrgico se hizo famoso e indiscriminado. Desde entonces, justos pagaron por pecadores, y todos, sin excepción, tuvieron que resignarse al apelativo.

Con este precedente nos situamos nuevamente en el escenario del clásico chimbotano, donde la barra galvista continuaba burlándose del equipo naranja, coreando el “Cachudo”, a modo de insulto, cada vez que el balón era dominado por sus rivales.

Luego de un desastroso primer tiempo, durante el cual el equipo de la franja se había colocado un gol arriba y pasado del dominio puro del balón a un humillante camotito, vitoreado con oles por la barra galvista; la rabia despertó la típica garra siderúrgica. Y mientras “Tatán” Adrianzén acusaba a la antecesora familiar del “Cojo Talara”, de ser la culpable de los cuernos siderúrgicos, la oncena naranja empató el marcador y en los descuentos le puso el gol del triunfo, con sabor a revancha.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Esa extraña nube sobre la ciudad...

A propósito de la Contaminación Industrial en Chimbote



La VERGÚENZA nos cubre el rostro ante al reclamo de los niños y adolescentes, que cansados de esperar que los adultos hagamos respetar su derecho a una vida sana, se enfrentan a las industrias, exigiendo detener los humos que llenan sus aulas, sus casas y sus calles de lenta agonía, mientras las autoridades locales y regionales se esconden, en sus cómodos despachos, bajo la burocrática excusa de sus recargadas agendas de trabajo.

Esta es la realidad de Chimbote, una de las ciudades con mayor aporte al erario nacional, que ante la exigencia de los niños (los más afectados) y por una cuestión de ética y responsabilidad social, debería ser DECLARADA EN EMERGENCIA hasta lograr la erradicación total de todo humo procedente de las industrias locales.

Chimbote aún mantiene el triste segundo lugar de las ciudades más contaminadas del Perú. A diferencia de La Oroya (Cerro de Pasco), donde en los siguientes meses, la población será trasladada a un lugar sin contaminación; en Chimbote, de acuerdo a Ley, las industrias están obligadas a modificar sus sistemas de emisión de humos o ser clausuradas por las autoridades locales pertinentes.


NIVELES DE CONTAMINACIÓN POR GASES


Veamos. Chimbote presenta un caótico y desfasado parque automotor altamente tóxico (aproximadamente el 60% de sus vehículos consumen Petróleo Diesel2), mientras los grandes montículos de basura en sus calles y centros de abasto, constituyen otro elevado foco de contaminación.

No obstante, su mayor fuente contaminadora reside en el Parque Industrial, con un crítico nivel de contaminación en las zonas que lo circundan, por el consumo de carbón mineral, entre otros combustibles, generando Dióxido de Carbono (CO2), Azufre (SO2) y Partículas Pesadas en Suspensión (MP10), entre los más peligrosos.
La elevada emisión de estos gases convierte a la Cuenca Atmosférica del Santa en una zona altamente riesgosa por la presencia de Dióxido de Azufre, en especial en los meses de producción por parte de la industria de harina de pescado, como que sufre el sector La Florida.

Este sector –según el Colegio Químico Farmacéutico- percibe humos que contienen trimetiramina que es un neurotóxico, el cual junto a otras sustancias dañinas como el óxido nitroso y el ácido sulfúrico, impiden que el cuerpo pueda captar oxígeno, incrementando los casos de cáncer a la piel, al cuello uterino y al pulmón en Chimbote.

En efecto, entre las procesadoras de pescado y la siderúrgica, la emisión de gases que saturan nuestro medio ambiente varían desde Dióxido de Carbono (CO2), Metano (CH4), Dióxido de Nitrógeno (NO2), Dióxido de Azufre (SO2), Sulfuro de Hidrógeno (H2S), Partículas Totales en Suspensión (MP10) y otros elementos nocivos en la atmósfera de Chimbote y toda la jurisdicción de la Provincia del Santa.

Por su parte, el Complejo Industrial de SIDERPERÚ, flanqueado por cerros de 300 a 500 metros de altura, presenta diversas plantas de procesamiento con chimeneas que exhalan elevadas cantidades de los gases contaminantes mencionados, en especial de Partículas Totales en Suspensión, compuesto por arena, cenizas, metales pesados, óxido pulverizado y gases tóxicos.

Los gases que emiten las diversas plantas de SIDERPERÚ, por lo general viajan en dirección noreste por acción del viento, pese a cierta renovación tecnológica anunciada por la empresa del acero, para reducir el impacto directo de las emisiones de sus líneas de producción en la población, afectando a diversos sectores de Chimbote y Coishco.



Bajo la especial condición de cambios radicales de climas y estaciones -como los que se vienen produciendo en los últimos dos años, las corrientes de viento han regresado peligrosamente estas emisiones de humos rojos y gases pesados sobre el espacio aéreo del cercado mismo de Chimbote.

Según una investigación efectuada en Chimbote por el CONAM, en el caso de los gases que contienen azufre son emanados en forma casi similar por la industria pesquera (en harineras el 53% y en conserveras el 4%) y la siderúrgica (41%), mientras que el sector transporte alcanza sólo el 2% de contaminación por este tipo de emanación que sí constituye un Gas de Efecto Invernadero.

En ese mismo informe se puede apreciar que en el caso de los gases que contienen Partículas Pesadas en Suspensión, el 81% del total de este tipo de emanación se origina en Siderperú, mientras que la industria harinera contribuye sólo con el 6%, mientras el tránsito vehicular se hace cargo del 13% restante.

EFECTOS EN LA SALUD



La presencia del Dióxido de Azufre en el aire, perjudica a la persona en su sistema respiratorio, especialmente en los que sufren de asma y bronquitis crónica. Su emisión se debe al consumo de combustibles con alto contenido de azufre como el Petróleo Residual 500, por parte del sector industrial pesquero y siderúrgico, quien también consume petróleo Bunker 6.

Por su parte, la principal fuente de emisión de Dióxido de Nitrógeno se origina en los procesos de combustión a altas temperaturas de los combustibles que utilizan las empresas de mayor producción (sector pesquero y siderúrgico) y en menor proporción, (respecto a la emisión de la industria) el Parque Automotor.

Los efectos por exponerse a este contaminante son la irritación de la piel, daño al tejido celular del pulmón entre otros y una mayor exposición puede ocasionar fibrosis pulmonar.

Asimismo, las Partículas Totales en Suspensión constituyen la principal carga contaminante que manifiesta su presencia en el aire durante todo el año, esto comprende a las diferentes partículas por su tamaño y variedad entre ellos la ceniza producto de la combustión, la arena por las erosiones eólicas y partículas finas de harina de pescado, entre otros.

Su presencia se incrementa en los periodos de actividad de la industria de harina de pescado y durante los meses de invierno y otoño por las fuertes corrientes de aire que traen consigo partículas de arena, ocasionando el movimiento de tierra en calles y avenidas que están en mal estado o sin pavimentar. En la salud contribuye a aumentar las enfermedades respiratorias como la bronquitis y a exacerbar los efectos de otras enfermedades cardiovasculares.

La presencia de Material Particulado PM-2.5 se debe a la falta de tratamiento de las emisiones en la combustión y procesamiento de los insumos de los diferentes procesos micro y macro industriales, el parque automotor y las erosiones eólicas, contribuyen también a la emisión de este tipo de partículas.


La emisión de Sulfuro de Hidrógeno se produce durante los periodos de procesamiento de Harina de Pescado, debido a la materia prima en estado degradación. Otra fuente de emisión, pero menor cantidad es la Bahía El Ferrol (por la descomposición de la materia orgánica depositada en el fondo del Océano) y las lagunas de oxidación de Nuevo Chimbote.

El característico olor a huevo podrido de este gas, hace notar su presencia y efecto en la salud de los residentes de las zonas urbanas instaladas en las periferias de las empresas emisoras. Ello ha conllevado la notoria fama de Chimbote como el de una “ciudad que apesta”. No obstante los problemas que genera en la salud son irritación en los ojos, nariz o garganta, y dificultades respiratorias en personas con problemas asmáticos.

La emisión de gases por parte del sector industrial y vehicular, que perjudican la calidad de vida de los habitantes, son también partícipes del gran número de casos de enfermedades respiratorias, pulmonares, cardiacas y en oportunidades también epidemiológicas por las emisiones de malos olores y la acumulación de los mismos, los cuales –según el Colegio Médico de Ancash- reducirán el promedio de vida de la población afectada hasta en unos siete años.

Los diversos centros de atención hospitalaria muestran números de casos perseverantes en enfermedades respiratorias con las de mayor frecuencia, esto se puede justificar por diversos motivos como la inestabilidad climática, la emisión de gases nocivos del parque automotor al igual que la siderúrgica y en forma discontinua por las empresas pesqueras.

Sin embargo, queda la inquietud de que si estos son los tipos de perjuicios provocados en la salud pública por la contaminación ambiental, ¿qué clase de daño se está acumulando en nuestro medio ambiente local para los siguientes años?

EL CASO DE LA CUENCA DEL SANTA

La contaminación por emisión de Dióxido de Carbono (CO2), Azufre (SO2) y Partículas Pesadas en Suspensión (MP10) convierte a Chimbote en una peligrosa fuente generadora de GASES DE EFECTO INVERNADERO en Latinoamérica.

No obstante, la emisión de los GEI originados en esta región no deja de lado la existencia de otros tantos contaminantes provenientes de los relaves mineros en nuestras aguas de los ríos Santa y Lacramarca, o nuestro gris litoral, amén de la tendiente desaparición de muchas áreas verdes en los valles circundantes.

Este grave hecho ha motivado la declaratoria de emergencia de la Cuenca del Río Santa, por parte del Gobierno Regional, en mérito a la necesidad pública regional de su recuperación ambiental frente a la creciente contaminación por relaves mineros. No obstante, lo más urgente es fiscalizar el cumplimiento de esta norma y en especial, hacerla extensiva a las Cuencas Atmosféricas de Chimbote y Coishco, las poblaciones más afectadas, a fin de erradicar la Contaminación Industrial, lo que a su vez permitirá prevenir la aceleración del CAMBIO CLIMÁTICO en esta parte de la región Ancash.

Si ello no ocurriera, nuestros hermosos valles corren el riesgo de convertirse en áridos desiertos, con la consecuente destrucción de sus diversos ecosistemas, para dar paso a una hambruna generalizada ante la ausencia del agua potable, e incluso el proyecto de irrigación Chinecas corre el peligro de perderse –peor aún, sería el futuro de Chavimochic– ante la desglaciación de los nevados que constituyen las fuentes de agua de los afluentes del río Santa.
A pesar de todo, aún flotan en el aire la pregunta: ¿Qué herencia ambiental recibirá la próxima generación si por descuido nuestro, las industrias locales continúan destruyendo su entorno?
Aunque, peor aún nos sacude la respuesta a esta otra: ¿Será ético dejar que la contaminación industrial nos enfrente a una crisis ambiental que comprometa el futuro de nuestros hijos?

La respuesta siempre estará en nuestros labios...